El Colegio de Abogados y su Gnomo

Imprimir

Toda institución que nuclea a personas como tal, debe ser garante de las bases que la forman, y sus autoridades los encargados de hacer cumplir, primero las normas que la rigen, y en segundo lugar aquellas propuestas o promesas que lo condujeron a su gobierno.

Dentro del mundo abogadil, concretamente me referiré al Colegio de Abogados de Presidencia Roque Sáenz Peña, conocido como de la “segunda circunscripción judicial”. Durante varias elecciones un núcleo de profesionales procuró cambiar lo que dejaban en decir la “gerencia impuesta por el doctor Reguera”, facilitada o auxiliada, supuestamente, por la administración Cipolini.

Ahora el doctor Arrudi, “como cabeza” de lista, y elección mediante, se hizo (hicieron) de la conducción del mencionado Colegio de Abogados. Sus propuestas “electorales” fueron claras, en esencia: “independencia, un cambio de rumbo, una gestión distinta”.

A no menos de un mes de ser elegido firmó con los representantes de todas las otras circunscripciones un pedido de aplazamiento para el tratamiento de la ley de juicio civil por jurado.

En bochornosa sesión de la Cámara de Diputados, donde el diputado Pedrini en un acto de “enajenación emocional” (que dejó muchos interrogantes), gritaba de manera descontrolada que ese proyecto se encontraba aceptado por todos los colegios de abogados de la provincia, hecho que fue desmentido en esa misma sesión por el diputado Peche, y el proyecto se transformó en ley, a libro cerrado, sin debate.

Más allá de los pormenores de la ahora ley, de la que no cuento con la capacidad técnica para opinar al respecto, sí me permito una licencia para poner de resalto que el señor presidente del Colegio de Abogados, doctor Leandro Arrudi, quien firmara la solicitud de aplazamiento para su tratamiento, para un estudio profundo de la misma, se guardó a silencio- Otras voces apuntan a que “el gnomo” lo guardó a silencio, conociendo de la personalidad del presidente, lo que deja ver que esta presidencia cuenta con menos espacio y capacidad de gestión que la administración “Tati Reguera”, que sí tenía su vuelo propio.

Aquellos que buscaban “un colegio independiente, un cambio de rumbo, una gestión distinta”, se encuentran con un presidente que no gobierna, que carece de capacidad para imponer dirección. A tal punto que “el gnomo” le maneja las redes sociales, y como no pertenece a su círculo, ahora con la banda sobre el saco se limita a cumplir órdenes, quedó atrapado en la impronta de un poder que lo absorbió, como dicen los abogados “ab initio”, y así “el gnomo” gobierna, es quien toma todas las decisiones, porque sabe que Arrudi -y por comentarios del mismo Arrudi- usó de su estructura para cumplir sus ansiadas intenciones agremiacionales.

Si doctor Leandro Arrudi hubiera sido conteste y leal con su firma, y hubiera emitido su opinión frente a la decisión tomada por la Cámara de Diputados respecto de la ley, pues el doctor Arrudi no podía desconocer que firmó la nota de pedido de aplazamiento, y ante la falta de consideración del gobierno hacia la opinión de los colegios de abogados NADA HIZO al respecto, porque hacerlo hubiera sido contrariar las decisiones del gobierno de la provincia a la cual está condicionado”.

Firmado Gustavo Ramela.